Sayula fue, sin titubeos, sometida al juicio y sentencia de su propia historia. Una historia de rechazo histórico hacia el lugar que algún día dio vida al control territorial del imperio español en México, y particularmente en Jalisco. Después de la lucha de Independencia, nadie quiso saber más nada de los vestigios del imperio. La gloria terminó ahí, y parece hoy, seguir pagando sus cuentas.






