Los integrantes de ésta secta, desde muy temprano salen a trabajar en equipo y con su Biblia en la mano y de dos en dos, andan puerta por puerta, predicando el Evangelio. Por lo general trabajan en la periferia de las ciudades, donde se encuentra la gente más necesitada, la más marginada, sin recursos, con muchos problemas y aparentemente sin solución. Llegan los Testigos de Jehová, con muy buenas palabras hablan con ellos, al parecer toman nota de sus más urgentes necesidades, luego vuelven, con despensas y si el caso lo requiere previa autorización del entrevistado llegan con el médico o con el psicólogo, según el caso y tratan de ayudar al necesitado. Luego empiezan a leerles, algunos pasajes del Nuevo Testamento y poco a poco a adoctrinarlos en sus creencias.
Predican con el Evangelio en la mano y practican el amor y la caridad hacia el prójimo al que en realidad ayudan o sea dan de comer al hambriento y de beber al sediento. EN VEZ DE CUETES Y CUETONES que a nadie benefician, llevan afecto y despensas a los que no tienes ni para un taco de frijoles.
Nosotros los católicos no hacemos lo mismo, en lo que va del año, no se ha dejado un solo día de echar cuetes, en la mañana, en la tarde en la noche y a todas horas. Con cuetes no se van a ganar adeptos. ¿CUANTO SE HA GASTADO EN CUETES? Con ese dinero ¿Cuánta gente humilde y muy pobre podría comer o tener una cobija para el invierno? Ó ¿Cuántas obras materiales en los templos se pudieran haber realizado? Con lo que se ha malgastado en cuetes, ya se hubiera reunido una cantidad importante de dinero para empezar a reparar en templo de San José o alguna otra obra material en beneficio de algún templo.
En Mexicali. B. C. que es la sede de la Universidad, la conclusión fue muy sencilla. La gente se convence de lo que percibe, de lo que escucha y toma sus decisiones. Tal vez le guste más la ayuda y las predicas de los Testigos de Jehová que la de los católicos. En estos tiempos de crisis, el dinero más mal empleado es de gastar en cuentes, costumbre que a nadie beneficia, por el contrario, es una práctica muy molesta, es una contaminación auditiva, ha causado un sin número de desgracias y muchas pérdidas de vidas humanas, ¿Quién se beneficia con los cuetes? Pues solo el cuetero. En muchas ciudades del norte, como la de Mexicali fundada hace aproximadamente 100 años, la Catedral consagrada a la Virgen de Guadalupe, en su campanario no tiene campanas y en todo el año no echan cuetes igual en todos los templos y capillas. No mal gastan su dinero en cuetes y mejor lo dedican a obras pías.
Las autoridades civiles y militares tienen la última palabra. Principalmente LA AUTORIDAD ECLESIATICA, debería de tener más amor al prójimo y decir a los fieles que el dinero que se mal gasta en cuetes lo deberían de dedicar a socorrer al necesitado.