Acumulo nocturnos sentimientos
para no perderles de vista
en la oscuridad de mi mente.
Los atrapo en mi puño,
los apoyo en el ébano naciente de mis manos
para que no se disipe su forma.
Quiero tenerlos dispuestos
para cuando decida expandirlos en el lienzo.
Aguardo en tiempo…
aguardo el momento preciso…
pero el destino que cabalga
sobre las luces celestes
decide sobre mí y calla mis manos.
La arena recorre el reloj.
La noche ha volcado
su tintero de borrones en mi alma;
dibujó un cuadro nuevo,
un cuadro que ha quedado guardado
en los ilegibles recuerdos de mis sueños.
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