El presidente Calderón y su partido están nerviosos, les aterra pensar que tengan que entregar el poder a un candidato de oposición, el presidente no quiere ser otro Zedillo. Sin oficio político alguno el país se les deshace en las manos; la inseguridad y el desempleo crecen a ritmo agigantado, la temible inflación aparece haciendo mella en los que menos tienen y con ella aumenta aún más el descontento popular, la corrupción está presente en todos los órganos del gobierno, la impunidad es escandalosa, la cloaca azul en tan solo nueve años apesta más que la tricolor en setenta, el presupuesto no alcanza para pagar a la alta burocracia "esa casta dorada" que se despacha con la cuchara grande, sueldos que son un insulto ante la miseria del pueblo, gastos de representación, viáticos, prestaciones y al final bonos de retiro de millones de pesos "por servicios prestados a la patria".
Las alianzas entre grupos políticos, -en este caso partidos políticos- siempre se han dado y la razón de fondo es unir las fuerzas para conseguir un objetivo común, que en este caso es el triunfo electoral para las contiendas en varios estados de la república.