La organización “México Tierra de Amaranto” empezó como un proyecto académico y en su trayectoria ha ayudado a muchas comunidades promoviendo la siembra de amaranto.
Para motivar a los agricultores y a empresas grandes a que se cosechara el amaranto se demostró las facultades beneficiarias a la salud con las que contaba el amaranto. Definido como “ingrediente no digestible que afecta beneficiosamente al organismo mediante la estimulación del crecimiento y actividad de una o varias cepas de bacterias en el colon, mejorando la salud”. También se habló de como el amaranto lucharía contra la desnutrición en México y que tenía un potencial de uso industrial. El programa consistió en que en el municipio de Peñamiller se sembraran 100 hectáreas de amaranto. Este municipio era el principal proveedor de la empresa comercial Kellogg’s, la cual lanzó al mercado barras y cereales de amaranto.
Se tuvieron que tomar algunas acciones para capacitar a los miembros de las comunidades con las que trabajaban, esto con ayuda de parte de Sedea que otorgó un fondo de 10 mil pesos. La secretaría también entregó algunos equipos de siembra y estimuló a los productores. La primera estrategia que se tomó fue introducir el cultivo de traspatio. Así las personas pudieron conocer el amaranto, se les facilitaba cuidarlo y tendrían dotaciones de amaranto para su autoconsumo. La segunda estrategia fueron las clases de cocina que algunos alumnos de la escuela IGES brindaban como servicio social. Los municipios con los que se trabajó fueron Mexquititlán, Amealco, Los Cues y Huimilpan. La estrategia de traspatio logró 85 cultivos en esas zonas. Otros grupos y organizaciones que intervinieron en la capacitación fueron el Instituto Mexicano de Investigación de la Familia y Población (Imifap) y el programa BÉCATE, este último proporcionaba capacitación en la elaboración de pan de amaranto.
MTA organizaba talleres de cocina y muestras de comida para así fomentar que las comunidades auto consumieran el amaranto. La organización desarrolló un plan para comercializar a gran escala este producto en el 2007. Fortificar a los productores que usaban el programa de cultivo de traspatio y establecer un taller para la creación de microempresas dedicadas a este giro. Poco a poco MTA desarrolló su programa de traspatio y en varias zonas se registraban cifras de 80, 30 y 22 familias con traspatios. Al final de cuentas a MTA se le fue de las manos poder organizar a tantas familias con tan pocos recursos. Pero fue buena para el desarrollo social de estas comunidades.
Este es el claro ejemplo de que cualquier proyecto bien manejado y puesto en acción puede llegar a ser algo grande y en el camino ayudar al desarrollo social del país. ¡Únete a este movimiento y cultiva amaranto en tu comunidad! Se parte de esta organización “México Tierra de Amaranto”. www.mexicotierradeamaranto.org